De la queja a la acción: Denunciemos la publicidad machista

 

Fecha: 09 de Diciembre de 2016
Publicado en: revistavacio.com
Autoría: Argerie Sánchez
 

 

No pagar pensión alimenticia es violencia patrimonial y la incitación a la violencia se denuncia.

El Banco de Costa Rica lanzó un nuevo servicio llamado Tucán. No me pregunten qué hace o de qué se trata porque no sé; y no sé porque el anuncio publicitario que hicieron dice muchas cosas menos qué, y para qué es el servicio, o como se usa, o alguna cosa referente al bendito Tucán, más que el nombre.

Por si no lo han visto, este producto presenta un hombre jugando fútbol que ve a una mujer toda vestida de rosado, con un bebé en brazos y dos policías, entonces se escapa y va a pedir ayuda a sus compañeros para que los policías no lo encuentren, todo el equipo lo esconde y lo sacan del estadio. Mientras el hombre está haciendo el pago lo encuentran, la mujer lo ve con una mirada penetrante, y hacen un close-up de los ojos de ellos dos, como en un enfrentamiento de película del lejano oeste, hasta que él paga y se va.

Ni siquiera sé decir qué me resultó más chocante: la representación de la mujer mala y vividora versus el hombre víctima, que ella se muestre como la única cuidadora mientras mientras el mae anda en la mejenga, que se muestre que la única relación del padre con su hijo o hija sea económica, los estereotipos tan marcados de roles de género como la vestimenta y las tareas (la ropa, ella asistiendo y el jugando bola). Eso entre las cosas nada más de apariencia.

Entrando en el ejemplo, se hace una trivialización y parodia de una situación muy delicada. La pensión alimentaria no la tiene que pagar un hombre por ser hombre, sino porque es deber en varios casos, por ejemplo los cónyuges entre sí, o la madre o padre a sus hijos, y al asignarse casi que por defecto a la mujer la función de cuidadora (además la única, porque en casos como este suele pasar que la mujer tiene que encargarse de lidiar con absolutamente todo lo de su hijo o hija  cotidianamente) esto impide salir a trabajar (sin contar las dificultades para ser contratada por ser -o por tener potencial de ser- madre).

No pagar la pensión alimentaria es algo serio. Es violencia patrimonial, porque si un juzgado determinó la obligación de hacer esto es porque hay personas que lo necesitan y se encuentran en una posición de vulnerabilidad, puede ser el único ingreso y no recibirlo puede implicar no poder satisfacer ni siquiera las necesidades básicas. Además, el apremio corporal (que lo busque la policía) es una medida extraordinaria que solo se usa en ciertos casos, cuando se ha incumplido con la orden judicial. En este caso, al parecer al mae se le olvidó pagarla por estar jugando bola, y no parece importarle si su bebé tiene para comer.

Por último, ¿cómo es posible que el Banco de Costa Rica esté usando mi plata, y la suya, y la de todo el mundo para hacer este tipo de anuncios? Todo mundo debería promover una sociedad con igualdad de género, pero especialmente el sector público. Este es un Banco Estatal que paga esta campaña con impuestos de la ciudadanía, y por eso tiene una responsabilidad más alta en usar esos recursos de manera apropiada.

En todo caso, después del colerón y cansada de sentirme tan impotente todo el tiempo, quise hacer algo, y me encontré que se puede dar un paso más allá de las quejas y catarsis entre amigas y compañeras, y también compañeros. Podemos actuar y acá les compartimos un resumen de algunas acciones que podemos tomar, en este caso, y en todos los que vengan de ahora en adelante.

Se puede emitir una denuncia al Observatorio de la Imagen de la Mujer en la Publicidad, del Centro de Investigación y Estudios de la Mujer, de la UCR. Ellas la reciben, la analizan y si lo consideran pertinente lo canalizan a la Oficina de Control y Propaganda. Es importante porque están recogiendo datos de estas denuncias también para fines académicos, y es tan solo llenar un formulario. Además tienen una guía para identificar la publicidad sexista.

También se puede hacer la denuncia directamente a la Oficina de Control de Propaganda, que tiene margen de acción para solicitar que el producto salga de circulación y en octubre presentaron los criterios actualizados para valorar los productos.

La denuncia a la Oficina de Control de Propaganda puede ser tan elaborada como con una argumentación de los criterios del reglamento, leyes o convenios internacionales que se están infringiendo, o tan sencilla como enviarles el producto y decirles que nos parece mal, y en la oficina confeccionan el resto de la denuncia. Puede ser anónima, a nombre personal o a nombre de una organización, y puede ser por cualquiera de esos medios. Es fácil y rápido, y al menos a mí, me trataron muy bien.

Entonces, si no nos gusta, si ya es mucho el cansancio de tener que ver estas cosas en los medios de comunicación todo el tiempo, si sentimos frustración e impotencia, subámonos las mangas y hagamos algo, el CIEM y la Oficina de Control de Propaganda no pueden hacer nada sin la fiscalización ciudadana, y con la presión de las personas le da más herramientas a la institucionalidad para poder hacer los cambios que queremos.

Los medios de comunicación, la clientela y las casas de la publicidad que siguen haciendo comunicación machista solo necesitan un pretexto: ¡que vos no hagás nada! Así es cómo pueden seguir haciendo lo mismo.

 

Noticia original y completa en:

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